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sábado, 14 de junio de 2014

El trauma de los cambios ante una situación de dependencia

El dependiente debe permanecer en su entorno habitual todo lo posible.
Con la edad, cualquier cambio de ambiente o de costumbres se vive casi de forma traumática y, de manera más acusada, en el caso de las personas incapacitadas.
Para retrasar el agravamiento de la dependencia es importante mantener a la persona en su entorno habitual el mayor tiempo posible.
Es cierto que ingresar en una residencia puede resultar tranquilizador pero, por otra parte, implica un cambio en el marco de referencia. El paso de un modo de vida, en el que había que cuidar de uno mismo, a otro en el que uno es cuidado puede acelerar la dependencia. De la misma manera, los hijos deben meditar seriamente la decisión, aunque sea por deber filial, de acoger en su domicilio a sus padres ancianos cuando empiezan a perder autonomía si ello significa que éstos tengan que abandonar su barrio, su ciudad, su forma de vida, sus relaciones...
En una palabra: cambiar su marco de referencias. Hacerse cargo de un mayor implica permitirle conservar todas las referencias posibles: salidas con sus amigos, horarios y costumbres –horas de TV, paseos, comidas…–.
Es esencial reservarle unos ámbitos de decisión en los que disponga de capacidad de elección: permitirle hacer sus propias compras, ir a la peluquería, decidir cuándo sale, elegir su menú y la ropa que va a ponerse... Son actos que le permitirán ejercer su libertad de elección, demostrar su capacidad para decidir y, por tanto, mantener la independencia indispensable para su equilibrio personal.





domingo, 25 de mayo de 2014

MEMORIA Y EDAD

Antes se creía que la pérdida de la memoria y la confusión eran parte normal del proceso de envejecimiento. Sin embargo, hoy en día los científicos saben que la mayoría de las personas se mantienen alerta y tienen un buen uso de sus facultades a medida que envejecen, aunque es posible que les tome un poco más de tiempo recordar las cosas.
Memoria y Edad han sido desde los principios de las sociedades dos términos íntimamente relacionados. Hablar de olvidos, fallos de memoria o dificultad para aprender cosas nuevas era, hasta hace poco, hablar de vejez.
Estos dos conceptos tan estrechamente vinculados han marcado, hasta hace solo unas décadas, la justificación en la "no actuación" ante las quejas de falta de memoria expresadas en la consulta por parte de las personas mayores. Sin embargo, hoy se reconoce que la pérdida de memoria es un proceso en el que intervienen numerosos factores, y que sobre alguno de ellos se puede intervenir favoreciendo la estimulación y el funcionamiento cognitivo. Los olvidos y problemas de memoria no son exclusivamente resultado del proceso del envejecimiento. Hay personas de muy avanzada edad que siguen desarrollando sus trabajos de forma impecable (Actores y actrices, escritores, políticos, profesores de universidad, etc.) Cuando una persona mayor con quejas de memoria realiza un programa de intervención, mejora de forma objetiva y subjetiva el funcionamiento cognitivo. Resulta evidente que la edad es un factor importante a tener en cuenta en los fallos de memoria, sin embargo está comprobado cómo otra serie de variables personales y ambientales, tienen un peso específico tan importante o incluso mayor.

Factores ambientales como la jubilación, la disminución de estimulación cognitiva por menores exigencias del medio o por falta de costumbre, el uso de herramientas como la calculadora, la memoria en los teléfonos, agendas y relojes con alarma, el estrés, la ansiedad y la depresión son también, factores muy presentes en personas mayores que dificultan un funcionamiento mnésico satisfactorio. También influye en la percepción del funcionamiento de nuestra memoria nuestro nivel de exigencia, es decir, cómo vivimos un olvido o la causa  que le atribuimos.  Sobre el funcionamiento de la memoria se han establecido diferentes hipótesis, sin embargo todas ellas y la práctica empírica muestran como nuestra memoria no se encuentra alojada en un sitio único; más bien la memoria sería el resultado del funcionamiento conjunto de múltiples estructuras cerebrales.
El paso de tiempo suele afectar algunas funciones cognitivas tales como la velocidad de procesamiento, la memoria reciente y la capacidad de encontrar las palabras con igual rapidez. Diversas investigaciones han demostrado que el entrenamiento de las funciones mentales es un factor protector frente a estos problemas. Hoy se sabe que la declinación cognitiva no es inevitable y que existen factores que nos protegen frente a ella.
El programa de entrenamiento cognitivo es una forma de ejercitación teórico-práctica que tiene como fin transmitir estrategias para preservar la agudeza mental fundamental para lograr una buena calidad de vida.


martes, 29 de octubre de 2013

EDAD BIOLÓGICA, PSICOLÓGICA Y SOCIAL

La vejez generalmente se asocia con una edad mayor, aunque esto sea solo relativo.

Se considera importante revisar primero los tipos de edades que pueden existir en el ser humano, a pesar de que son varias las circunstancias para determinar la vejez.


Existen tres tipos de edades en el ser humano: Edad biológica, es la posición presente y las expectativas respecto a su duración potencial en años de vida.


Edad psicológica: se relaciona con la capacidad de adaptabilidad que un sujeto manifiesta ante los distintos eventos que la vida puede depararle. 


Siendo que en la vida de una persona se suscitan muchos cambios a nivel social, partiendo del hecho de que de una generación a otra se viven situaciones drásticamente diferentes.


con el agigantado avance de la ciencia y la tecnología, los estilos de vida cambian frecuentemente.


Edad social: "Se refiere a los roles y hábitos sociales que el sujeto es capaz de asumir en relación con el término medio de su contexto con los que desempeñan otros miembros del grupo social.


y los que pudiera asumir de estos en un momento dado.
Después de revisar los tipos de edades, entonces podremos afirmar:



que la vejez llegaría en diferentes años en el sujeto, según sea el tipo de edad al que se refiera, por lo que se llega a la conclusión de que la edad no es exactamente un indicador de vejez.

Aún así se considera necesario establecer lo que es la vejez ya que se han establecido varias definiciones sobre lo que es la vejez según las distintas disciplinas y enfoques teóricos.


Las cuales varían en su contenido permitiendo alcanzar un panorama más amplio sobre lo que es la vejez.

Desde el punto de vista cronológico una definición general de la vejez podría formularse así: la vejez es un estado de una persona de edad avanzada. 

Ésta definición es la más simple, pero al menos no expone a la vejez como un problema irresoluble, se enfoca únicamente al tiempo que vive una persona. 






domingo, 27 de octubre de 2013

PREJUICIOS CONTRA LA VEJEZ

Viejismo: conjunto de prejuicios, estereotipos, que se aplican a los viejos simplemente en función de su edad. Otro termino utilizado con frecuencia pero diferente del de viejismo es el de gerontofobia que se refiere a una conducta de temor u odio irracional hacia los viejos, de manera que es menos abarcativa y debe ser incluida dentro del viejismo y NO utilizarla como sinónimo.
Los prejuicios contra la vejez son adquiridos durante la infancia y luego se van asentando y racionalizando durante el resto de la vida de los seres prejuiciosos. Generalmente son el resultado de identificaciones primitivas con las conductas de personas significativas del entorno familiar, y por lo tanto, no forman parte de un pensamiento racional adecuado, sino que se limitan a una respuesta emocional ante un estimulo determinado. Estos orígenes quedan sumergido en el inconciente, y a estos individuos les resulta difícil reconocer el impacto de estas identificaciones sobre sus pensamientos o conductas, haciendo que tengan actitudes inapropiadas de desinterés o rechazo. Tienen una disociación de su conducta, ya que cuando se les pregunta por su rechazo, responden en términos lógicos, pero sus respuestas emocionales tienen una sobre exageración irracional.

Prejuicio más común contra la vejez:

Uno de los prejuicios más comunes es el de que los viejos son todos enfermos o discapacitados. Utilizar al viejo como sinónimo de enfermo, entraña un enorme riesgo, pues pasa a comportarse como una profecía autopredictiva, que termina por internalizarse aun en los destinatarios del prejuicio, es decir, en los propios viejos.
OMS dice que la salud es “un estado de completa satisfacción física, metal y social, y no solo la ausencia de enfermedades”, pero en cuanto a la salud en los pacientes ancianos, reformula la definición de la siguiente manera: “la salud de los viejos es mejor medirla en términos de función;...el grado de ajuste mas que la falta de patología debe ser usado como la medida del monto de servicios que el viejo requiere de la comunidad”. Es decir, las cosas que una persona vieja puede, o cree que puede hacer, son indicadoras del grado de salud tanto como de los servicios que necesita.La medida de salud, hasta hace poco considerada prerrogativa de los médicos y resultado objetivo de los exámenes de laboratorio, debe incluir en alguna medida el como el individuo se siente frente a su impedimento, y por extensión, como este impedimento interfiere con su rutina vital. A partir de allí se puede predecir como la patología se traslada a la conducta enferma y condiciona el rol del enfermo.En la consideración de la autoevaluación de su salud que hacen los viejos y sus congruencias e incongruencias con la apreciación médica, no hay que dejar de mencionar 2 aspectos extremos y opuestos de suma importancia: uno es la negación maníaca de la enfermedad y el otro es su exacerbación hipocondríaca.La vejez no es una enfermedad en sí misma sino que, esta última, influye negativamente sobre aquella.