TODOS LOS DÍAS ES EL DÍA DE LO PADRES

QUE ES EL REIKI

miércoles, 12 de marzo de 2014

RISOTERAPIA

Uno de los más interesantes avances en las ciencias médicas en los últimos años es la confirmación de que la risa realmente es uno de los mejores remedios para una serie de problemas de salud.

 Es muy placentera, fácil de realizar y que no tiene ningún tipo de contraindicación. Porque no hay nada malo que pueda venir de reírse.


La risoterapia es enseñar a reír, es decir, que la persona aprenda a reír de verdad en aquellos momentos que más necesita, en momentos de crisis (enfados, problemas, etc.)


 Esta risa debe ser una risa que nazca del interior y se refleje llana, amplia y francamente.
En definitiva, es una dinámica que nos ayuda a desarrollar estrategias para fomentar nuestro desarrollo y crecimiento personal (mejora de la autoestima, la autoconfianza, satisfacción y bienestar personal, etc.)


La risa por sí sola no cura, provoca una tremenda liberación de hormonas, las endorfinas conocidas merecidamente como las hormonas de la felicidad. 


Cuando somos capaces de darle a los demás, cuando ayudamos a que otras personas sean felices, es en ese momento  somos felices nosotros también. 


Muchas veces, como parece demostrarlo las diversas investigaciones que se han hecho, en el campo de lo humano y también algunas en el campo de lo físico, el hecho de ser desprendidos también tiene una recompensa en si mismo. 



Además, liberamos serotonina, dopamina y adrenalina. La explosión de carcajadas provoca algo muy parecido al éxtasis: aporta vitalidad, energía e incrementa la actividad cerebral.



Es una buena terapia complementaria a la medicina tradicional.



Ya en el antiguo imperio chino hace más de 4000 años y en la India había unos templos donde las personas se reunían con la finalidad de equilibrar la salud. 


Ellos no conocían los motivos científicos pero sí percibían que la risa les ayudaba a estar más fuertes.



Pero fue Norman Cousin (EEUU) en 
la década de los 70 quien experimentó en sí mismo la risoterapia para superar los dolores de artritis reumatoide. 





Comprobó que si antes de acostarse
veía una película que durante 2 horas le hacía reír, dormía la noche entera sin dolor. La risa se convirtió en su mejor calmante y relajante.




A partir de este momento se marca un antes y un después en la aplicación de la risa como terapia.

lunes, 10 de febrero de 2014

LA SEXUALIDAD NO ES SOLO PARA LA JUVENTUD

No es malo ser hombre, mujer, homosexual, bisexual, transexual, etc., si nos identifica ante uno mismo y ante los demás, 



lo abominable es que pasemos a ser asexuados (ni los animales entran en tal categoría), por el simple hecho de haber cumplido más de 60 años.




Se supone que una vez alcanzada la madurez y seguridad que brinda la experiencia, cuando
las mismas tienen más peso que los tabúes, cuando se toma conciencia de que la vida es limitada, aparece el deseo más intensamente que nunca suplicando ser vivido a pleno, pero el peso de los prejuicios está siempre presente.
Las generaciones más jóvenes condenan tales sentimientos y actos en los AM colocándolos en un lugar marginal, del cual resulta difícil salir ileso.
La sexualidad es algo que existe desde que el ser humano nace hasta que muere y, a pesar de las modificaciones que va teniendo a lo largo del tiempo, la necesidad de estar con el otro es algo que puede darse placenteramente en cualquier momento de la vida. Es parte inherente a la condición humana y nos acompañará durante todo el transcurso de nuestra vida.
Las personas que tienen sesenta, setenta y ochenta años tienen derecho a disfrutar de su
vida entera en plenitud, incluyendo la sexualidad. Esta sexualidad varía con los años pero está presente, es una forma muy fuerte de comunicación en una pareja a cualquier edad, e incluso puede ser muy importante para el buen tránsito por etapas del envejecimiento.
Siguiendo la línea de reflexión del Dr. Salvarezza: «La visión puritana de la sociedad despliega concepciones moralistas tales como que la sexualidad en los viejos no es ni posible ni necesaria, y si ocurre, no es normal.
Se constituye así un doble juego de valores. Por un lado se niega la sexualidad y la idea de su presencia escandaliza y por el otro, se torna fuerte el clisé de «viejo verde».

El viejo queda de esta manera atrapado en la disyuntiva de no tenerla o tenerla, pero ser desplazado por enfermo, teme al escándalo o al ridículo, producto de la presión de la opinión, la persona se vuelve esclavo del que dirán, se imbuye en las consignas de decencia y de castidad impuestas por la sociedad.


 Sus propios deseos le avergüenzan, los niega; se rehúsa a ser ante sus propios ojos un viejo lubrico, una vieja desvergonzada. 


Se defiende de sus impulsos sexuales al punto de reprimirlos en el inconsciente. 




Los avisos comerciales de la televisión nos dan un estereotipo en el que la sexualidad solo existe para personas jóvenes, lindas con músculos duros y cuerpos ágiles, la idea de personas añosas gozando se presenta como algo lúbrico y repugnante




Al negarse a reconocer la sexualidad en los viejos, las generaciones más jóvenes, se niegan a reconocerse a sí mismos en los viejos que serán, en sus deseos y posibilidades, y esto acarreara muchas dificultades al momento de lidiar con la vejez.




Hay una creencia socialmente instalada de que los viejos no tienen deseos y no son seres
atractivos. 



Pero creo que es muy importante tener en cuenta que el atractivo no se basa sólo en el aspecto físico, (la aparición de canas o la caída del cabello, las arrugas o los cambios corporales), 



sino que el carisma, la calidez, la honestidad y el respeto son factores fundamentales para generar atracción.




Los profesionales que estudian la vejez sostienen que no hay concepción más falaz que
suponer que el sexo es privativo de la juventud. 



La inclinación hacia el sexo está siempre presente porque es una necesidad no sólo biológica, sino emocional y afectiva.





 El sexo es un aspecto importante en la vida de una persona, independientemente de la edad.



«El vínculo amoroso establece un espacio de encuentro íntimo que no envejece»



Fuente Envejecer en el siglo XXI

martes, 14 de enero de 2014

HOSPITAL DE DÍA

Un hospital de día es una estructura sanitaria asistencial por el cual el recibe las técnicas terapéuticas que requiere sin necesidad de abandonar su entorno familiar. El paciente es internado por un plazo de horas determinado (8, 12, etc.) durante las cuales recibe todos los tratamientos especializados (terapias con aparatos, análisis, control post-operatorio, etc.) por parte de personal especializados que requieren seguimiento o aparatos médicos que deben ser manipulados dentro de instalaciones médicas. Al finalizar la atención el paciente vuelve a su hogar.
El manejar de forma ambulante algunos procesos que clásicamente han requerido ingreso hospitalario se asocia a:
Mejoría de la calidad de vida de los pacientes en fase avanzada.

Disminución de la presión asistencial de hospitalización.

Disminución del gasto global de la atención hospitalaria.

Minimización del aislamiento social y familiar asociado a la hospitalización.

Compatibilización en ocasiones con las actividades laborales del paciente


El hospital de día en Salud Mental trabaja sobre dos conceptos: la resocialización y la rehabilitación. Estos conceptos son los que configuran el objetivo del tratamiento que en dispositivo se realizan. Centran el tratamiento, es decir que delimitan tanto el tipo de pacientes que el hospital de día admite, como definen el modo de su externación. Tanto la rehabilitación como la resocialización hay que pensarlas en relación al trabajo en equipo, operando de manera multi e interdisciplinaria, para atender las diversas necesidades de los pacientes.

La estructura del hospital de día puede:

 Facilitar una forma de acceso ágil a la atención especializada.

 Posibilitar altas hospitalarias precoces derivando el seguimiento inmediato posterior hasta la estabilidad clínica o el alta definitiva.

 Proporcionar una atención integral.


 Ofrecer una atención personalizada.

 Favorecer alternancia de idas y venidas del consultante.

sábado, 4 de enero de 2014

INTOXICACIONES ALIMENTARIAS

Los trastornos digestivos por las grandes comilonas de fin de año son muy frecuentes. Generalmente en esta época hay alimentos más difíciles de digerir, debido a las grasas, ciertos minerales y toxinas que algunos contienen.
La ingesta desmedida de comidas y bebidas alcohólicas son  irritantes para el organismo provocando distintas alteraciones gástricas, como dispepsia, reflujo esofágico, flatulencia, vómitos, diarreas, entre otros.
En ésta época muchas personas consumen alimentos fuera del hogar, lo que eleva la demanda de alimentos preparados y hace que proliferen sitios de producción y consumo que no reúnen las condiciones sanitarias requeridas.
Muchas personas sufren algún tipo de intoxicación alimentaria por ingerir alimentos contaminados que han sido mal manipulados durante su preparación. Una cocción insuficiente, un recalentamiento impropio, o un congelamiento o refrigeración inapropiados, son algunas causas.
Los síntomas de una intoxicación alimentaria pueden manifestarse tan sólo unos minutos después de comer o hasta 36 horas más tarde.
Para evitar las intoxicaciones alimentarias, conviene lavarse las manos regularmente, lavar los alimentos crudos antes de consumirlos y adquirir los alimentos en lugares limpios y seguros.
¿Qué es un contaminante?    
 Los contaminantes podrán ser bacterias, virus, hongos, parásitos, sustancias tóxicas que algunos de ellos producen, así como sustancias químicas. La mayor parte de ellos son microscópicos y no se detectan a simple vista. Algunos elementos físicos como metales, vidrios, etc., puede también provocar daños en la salud. Si bien todos ellos son los que pueden causar enfermedades, las bacterias son las que tiene el primer puesto en la producción de las mismas.    
¿En qué condiciones se desarrollan las bacterias?     
 Las bacterias que causan enfermedades transmitidas por alimentos se encuentran en muchos y variados sitios. Pueden hallarse en la tierra, en el aire, en el agua , en los alimentos, en los animales y en las personas. Para que puedan desarrollarse en los alimentos, una vez que se encuentran en ellos, necesitan ciertas condiciones de temperatura, humedad y tiempo que se los permitan.    
Quien manipula los alimentos debe cuidar su higiene personal para evitar introducir gérmenes u otros contaminantes. No debe olvidarse de los utensillos y la vajilla, que tienen que estar limpios y protegidos hasta el momento de su uso.
¿Qué hacer ante la sospecha de una intoxicación alimentaria?
No dude en consultar al médico u hospital más próximo. No tire el resto de la comida sospechosa y consérvela refrigerada en un recipiente cerrado, comuníquese con el organismo de control de alimentos de su ciudad.    

viernes, 20 de diciembre de 2013

ADULTOS MAYORES Y DESHIDRATACIÓN

La sed es el mecanismo de defensa contra la deshidratación y en las personas mayores, esta capacidad se encuentra disminuida.



 Si esperan a tener sed para beber pueden deshidratarse e, incluso, sufrir un golpe de calor. Hay que ofrecerles líquidos constantemente, deben beber entre 6 y 8 vasos de líquidos a diario, y aportar el resto de líquidos necesarios para el organismo mediante el consumo de alimentos ricos en agua como frutas y verduras. 




Los ancianos tienen, durante la época estival, propensión a deshidratarse.
Las consecuencias de la deshidratación en los ancianos son:




-mayor riesgo de sufrir caídas
-aparición de cálculos renales y otras enfermedades renales
-infecciones urinarias
-constipación
-problemas cognitivos





-afecciones broncopulmonares
-afecciones dentales
-malestar general 
-presión baja





El Dr.Silvio Payaslian (Director de los Centros Médicos Ambulatorios de Swiss Medical Group, Presidente del XXII Congreso Nacional de Medicina Sociedad Argentina de Medicina.) en una de sus notas, nos habla:



 sobre los ancianos como grupo de riesgo para sufrir deshidratación, dice, que en el verano, se observa un incremento de las internaciones hospitalarias de adultos mayores




 con este diagnóstico, ya que poseen un elevado riesgo a causa de diversos factores biológicos o intrínsecos, algunos de los cuales son:





• Disminución del agua corporal total (por mayor proporción de tejido graso en relación al tejido muscular magro).
• Alteración de los mecanismos cerebrales de la sed.
• Disminución en la producción de hormonas que retienen agua y sal, lo que lleva a una mayor pérdida de líquidos por orina.






Este riesgo se encuentra magnificado si el paciente presenta alguna alteración mental (como la demencia) o está postrado o con serias dificultades para la movilización, porque a los factores biológicos antedichos se agrega la necesidad de un tercero para la provisión del agua. El uso de diuréticos, frecuente en la tercera edad, también genera un mayor peligro.
La deshidratación en el anciano se puede presentar de varias maneras, mucha de las cuales son inespecíficas y algunas pueden ser atípicas. Lo más frecuente es que se manifieste con una alteración del estado mental habitual, pudiendo observarse confusión, somnolencia o apatía. Del mismo modo, las caídas pueden ser un signo de deshidratación en esta edad. A diferencia del niño o el adulto joven, la sequedad de la piel y las mucosas no son un signo confiable del cuadro en los adultos mayores.

• Evitar la exposición solar. De ser inevitable, hacerlo sólo en los horarios extremos (a primera hora del día o última hora de la tarde) y protegido del contacto directo (con sombreros, paraguas o sombrillas).• Mantener ventilados y refrigerados los ambientes.
• Vestir a los ancianos con ropas livianas y claras.
• No tomar diuréticos sin la estricta indicación médica.





cualquier cambio o alteración en el estado mental del anciano se debe hacer precozmente la consulta con el profesional médico porque una intervención rápida en un paciente deshidratado puede prevenir un cuadro de mayor severidad.

sábado, 7 de diciembre de 2013

TANGOTERAPIA

La tangoterapia, es una técnica terapéutica que cada vez se estudia y se aplica más.
El doctor Federico Trossero, médico con formación en psiquiatría biológica y psicoterapeuta, autor del libro Tango- terapia y bailarín de tango, comentó que quienes realizan tangoterapia por problemas como ansiedad, estrés y depresión pueden verse beneficiados por varios factores.
Según Trossero, bailar tango permite disminuir los niveles de la hormona liberadora de corticotrofina (CRH, por sus siglas en inglés), un mediador muy importante del estrés, que cuando está aumentado puede generar reacciones en todo el organismo, desde hipertensión hasta destrucción de neuronas del hipocampo, cuya consecuencia son trastornos en la memoria.
Si se baila el tango en forma regular, mejora la salud cardiovascular; además, disminuye el colesterol e incide en el estado anímico al provocar "estrés positivo". Estas fueron algunas de las conclusiones acerca de la influencia sobre la salud que produce este baile. Es el resultado de una investigación dirigida por el cardiólogo Roberto Peidro, director del Centro de Vida de la Fundación Favaloro, y su colega Ricardo Edgar Comasco, quienes publicaron el libro Con el corazón en el tango .
Bailar tango, también se les recomienda a las personas que sufren mal de Parkinson, con el fin de aliviar los síntomas que provoca esta enfermedad.
Demostraron que la danza del tango en los pacientes con Parkinson mejora los síntomas. En especial la marcha, la parte muscular y el equilibrio”.
Es una técnica complementaria de rehabilitación que mejora la calidad de vida del paciente. No parece tener efectos sobre el temblor, pero ayuda a mantener la postura.
Desde el aspecto expresivo, esta danza ayuda a desarrollar la expresión personal del mundo interno, la capacidad de reflejo y reacción a diversos impulsos y estímulos, la capacidad de concretar una idea, la creación propia, la coordinación, la precisión, la relación peso-equilibrio,
control y uso de la energía corporal, orientación, plasticidad.
Pero el tango no sólo cura el cuerpo, sino que también es bueno para la mente,  es de suave ondulación, con ritmo acompasado y no se baila a voluntad. Como toda auténtica expresión artística, desentraña nuestra intrincada y confusa condición humana.

domingo, 1 de diciembre de 2013

DOLOR CRÓNICO Y SU INCIDENCIA EN LA CALIDAD DE VIDA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que en el año 2000 ya existían 600 millones de personas mayores de 60 años afectadas por dolor crónico.
Quienes padecen dolor permanente, a menudo se sienten desesperanzados y muchos caen en la depresión -investigaciones recientes revelaron que el 20% de los ciudadanos europeos con dolor crónico sufrieron episodios de depresión-. El dolor crónico también puede afectar la capacidad del enfermo para trabajar. Por ejemplo, en Europa se pierden 500 millones de días de trabajo al año debido al dolor crónico, lo que le cuesta a la economía europea cerca de 34.000 millones de euros. Según las estadísticas manejadas en el estudio "Dolor en Europa", el trabajo más ambicioso sobre dolor permanente realizado hasta la fecha, uno de cada cinco pacientes con dolor crónico ha perdido su trabajo debido a su afección. Estas cifras son más altas en países como Dinamarca u Holanda, donde el porcentaje de pérdida de trabajo por el dolor crónico se eleva al 29%. Según estadísticas publicadas en España por el grupo “Area3”, la magnitud de este problema es tal, que el 4,8% del total de las inasistencias laborales se debe a esta problemática.  “El dolor crónico es un síntoma frecuente en la medicina y las enfermedades que pueden generarlo son innumerables”, Fibromialgia, el Dolor Psicosomático, La Artritis Reumatoide, Parkinson, secuelas poliomielíticas, etc., señaló a la Agencia CyTA la doctora Graciela Jacob, coordinadora del Programa de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional del Cáncer (INC), organismo dependiente de la cartera sanitaria. “Por eso, es de trascendental importancia, que los profesionales cuenten con las competencias básicas en el manejo del dolor”.
Cuando el dolor se instala en el individuo, este quiebra con su prevalencia todo proyecto, no hay motivaciones, perturba los entendimientos, desbarata la personalidad genuina y espontánea del ser humano, privándolo de su libertad, porque todo gira en torno al dolor. La calidad de vida del paciente se ve afectada en todo sentido.
Ese dolor que no logra responder al tratamiento da paso a la ansiedad, la depresión, la ira y la irritabilidad, son formas que el organismo posee para expresar un desequilibrio, una desarmonía, una pérdida del orden vital. Laboralmente, puede llegar a afectar a la capacidad de trabajar, produciendo un sentimiento de inutilidad y problemas económicos, ya que un dolor crónico llega a hacer que las personas se planteen el para qué y el porqué de la vida. Normalmente tenemos la experiencia de que el dolor es pasajero y controlable; pero cuando aparece un dolor resistente, que no se pasa, nuestra concepción del mundo se tambalea.
El círculo vicioso de sufrimiento, insomnio y tristeza se denomina "el trío terrible". La necesidad de calmar el dolor puede provocar adicción a las drogas en ciertas personas y llevar a otras a someterse a varias intervenciones quirúrgicas o tratamientos de naturaleza dudosa o cuestionable.  Todos estos motivos nos dan la pauta de que “El abordaje tiene que ser multidimensional y multidisciplinario. No sólo desde el punto de vista medicamentoso, sino también kinesiológico, de rehabilitación, psicoemocional  y espiritual”.                                                                   
Los profesionales como miembros activos de la sociedad deben conocer y entender la transformación cultural que ha sufrido el concepto del alivio del dolor. Ser parte activa de su evolución y del cambio de los conceptos relacionados con él, para lograr una perfecta interpretación y un mayor acercamiento en las manifestaciones que a diario encontramos en los pacientes que lo padecen.